sábado, 14 de marzo de 2015

El hombre que dirige un micro estado hippy en Israel

El hombre que dirige un micro estado hippy en Israel

Eli Avivi
Eli Avivi es el presidente de un territorio extravagante.
Mientras muchos israelíes se preparan para votar un nuevo parlamento, hay un lugar en el norte del país donde no habrá elecciones: allí gobierna un solo hombre desde hace más de 40 años.
En la costa de Israel, justo al sur del Líbano, hay un cruce hacia un lugar diferente.
Grandes puertas de hierro azul con señales blancas marcan la frontera, pero no hay un puesto de migraciones, los visitantes solo llegan y buscan al presidente.
Esto es Achzivland, quizás el más insólito pedazo de territorio en Medio Oriente. Tiene los emblemas de un estado: una bandera (de una sirena), un "himno" nacional (el sonido del mar) y una constitución que declara al presidente democráticamente electo por su propio voto (que en realidad nunca fue emitido).
Achzivland también tiene un Parlamento – una estructura de madera con una mesa redonda rodeada de almohadones – aunque no tiene diputados y jamás ha sesionado.
También expide – y sella – su propio pasaporte, que pide que se permita a los portadores "pasar libremente sin impedimentos".
Achzivland
El micro estado de Avivi está junto a una antigua aldea árabe.
Instalado en un paisaje pintoresco y con una historia que se remonta a los fenicios, Achzivland ha sido gobernado por su habitante de más edad, Eli Avivi, y su devota primera dama, Rina, desde que la pareja se "separó" de Israel en 1971.

Gobierno de un hombre solo

Junto al Sultán de Omán, el "Presidente Avivi" es el gobernante más viejo de la región, y ha sobrevivido a varios intentos de expulsión por parte de una de las naciones más poderosas en Medio Oriente.
No sorprende que Israel nunca haya reconocido a Achzivland.
Sello de pasaporte de Azchivland
En Azchivland sellan los pasaportes de los visitantes.
Pero el pequeñísimo "estado" se ha mantenido firme, con un coraje que va más allá de su tamaño.
Con 85 años, Eli ahora es frágil, le cuesta oír y se mueve despacio. Pero con el largo cabello blanco, su caftán y su vara de pastor, su figura es coherente con su legendaria reputación.
Descansado fuera de su "palacio", una pequeña cabaña de madera abanicada por la brisa del mar, Eli recorre con la mirada la tierra en la que ha vivido y luchado desde los años 50.
"Soy el presidente de un país muy pequeño", dice con voz áspera y débil.
Parlamento de Achzivland
El parlamento de Achzivland nunca ha sesionado.
"Pero tengo muchos problemas con el gobierno de Israel. No querían que viviera aquí e hicieron todo lo que pudieron para alejarme de aquí".
"Fue una especie de guerra entre el gobierno y yo".
Nacido en Persia (ahora Irán), llegó con solo dos años a lo que entonces era el Mandato británico de Palestina.
De muy joven fue apresado y liberado en numerosas ocasiones por cometer actos de sabotaje contra las tropas británicas.
Luego, a los 15 años se unió a la Palyam –la marina judía "clandestina"- y ayudó a traer refugiados judíos al país, antes de luchar contra los británicos primero y después contra las fuerzas árabes en la Guerra de la Independencia de Israel (1948-49).
Eli Avivi
Después de vagabundear por los mares del mundo, Avivi quiso radicarse en Achzivland.
Después de la creación del estado de Israel, regresó al mar como marinero y trabajó en barcos que iban desde África a Escandinavia. Así fue que llegó a pasar un año "como un israelí viviendo con esquimales" en Groenlandia.

Caza, pesca y fotos

Pero en 1952, en un viaje para visitar a su hermana, Eli se encontró con Achziv.
Había sido la aldea árabe de pescadores conocida como Al Zib, pero sus pobladores habían huido y se habían reubicado en Líbano cuando fue conquistada por el ejército judío en 1948.
Eli encontró el pueblo abandonado y destruido, y tras años de deambular decidió quedarse. Se puso a pescar y a vender los pescados al kibutz cercano y se construyó una casa.
Achziv era un oasis de tranquilidad y comenzó a atraer a otros jóvenes que llegaban y pasaban el rato con él.
Además de cazar y pescar, Eli se aficionó a la fotografía (con una inclinación por chicas posando desnudas o semidesnudas), un pasatiempo gracias al que produjo más de un millón de imágenes que se guardan en una bodega de Achzivland.
Rina Avivi
Un de las grandes aficiones de Eli Avivi fue la fotografía.
Era una existencia idílica. Pero pronto el ejército israelí reclamó el terreno para una base militar y comenzaron los problemas de Eli con las autoridades.
Tenía la renta de solo dos edificios así que le escribió al primer ministro David Ben-Gurion, quien respondió expresando su apoyo, para disgusto de gran parte de los militares.
Según cuenta Rina, el ejército le permitió quedarse con la condición de que trabajara como espía para el Shin Bet, la agencia de inteligencia israelí, cosa que él hizo.
Eli ganó así su primera batalla, pero le esperaban más y más grandes.

Paraíso hippy

Para subsistir, Eli comenzó a ofrecer alojamiento y con su espíritu libre y relajado Achziv se convirtió en un paraíso para hippies donde los jóvenes se quitaban la ropa, tocaban música, hacían fiestas y tomaban drogas.
"La gente venía a ver el mar, a tomar el sol sin traje de baño, la mayoría fumaban marihuana, era un lugar donde venían a sentirse libres, esa era la idea", dice Shlomo Abramovitch, un periodista que investigó la historia de esta zona.
"Eli Avivi era una personalidad única. Era muy amigable, un poco como una leyenda entre los israelíes".
Sofia Loren en Achzivland
Entre las celebridades que pasaron por Achzivland se encuentra la estrella italiana Sofía Loren.
Achziv también fue un imán para las celebridades. Paul Newman pasó por aquí mientras filmaba Exodus en 1966 y Sofía Loren fue una frecuente visitante.
"Cuando vio el lugar le encantó", recuerda Rina.
"Yo era una adolescente y ella era una de mis ídolos. ¡Y me enseñó a cocinar espaguetis aquí!"

Topadoras

Mientras tanto, al tiempo que el estado israelí se establecía y se expandían los programas de construcción, el gobierno declaró sus intenciones de convertir a Achziv en un parque nacional.
Un día de 1963 envió sus topadoras para demoler lo que quedaba de la antigua aldea, incluyendo el terreno alrededor de la casa de Eli.
Para él, este fue un acto sin sentido de vandalismo histórico y medioambiental.
Cuando Eli, indignado, estaba parado encima de un muro para sacar fotos de aquella destrucción, un buldócer lo embistió y lo dejó con varios huesos rotos, cuenta.
La siguiente intentona llegó en el verano de 1971 cuando las autoridades erigieron una valla alrededor del reducido terreno de Eli, cortándole el acceso a la playa.
Rina y Eli Avivi
Rina y Eli decidieron "independizarse" de Israel en 1971.
En un momento definitorio para el nacimiento de su nación, Eli y Rina rompieron sus pasaportes israelíes y declararon la independencia de Achziv. Fueron detenidos y llevados ante un tribunal.
Según Rina, el juez los acusó de "crear un país sin permiso", pero solo los multó con una lira (alrededor de U$0,2) y los dejó libres.
El caso del estado hippy separatista empezó a atraer la atención de los medios y esto fue una oportunidad para Eli.
En su nuevo rol como presidente, convocó a una rueda de prensa y lideró una sentada de pacifistas.
"Lo hicimos como publicidad, porque el gobierno era más fuerte que nosotros", recuerda Rina.
"Los medios empezaron a escribir mucho sobre esto y la gente comenzó a creerlo, y así había más posibilidades de que el gobierno nos dejara en paz".

Secuestro

De hecho, no era la primera vez que Eli y Rina salían en las portadas de los periódicos: unos meses antes habían estado en medio de un intento de secuestro transfronterizo.
En la noche del 1 de enero de 1971 seis palestinos armados llegaron en bote desde Líbano a la playa de Achziv.
Según Rina, los tripulantes engañaron a los guardias diciendo que eran pescadores que iban a ver a Eli Avivi.
Uno de ellos entró en la casa, pero Rina lo detuvo a punta de pistola, y el hombre soltó su arma y una bolsa con granadas.
"Esperaba encontrar a Eli y le sorprendió ver a una hermosa mujer rubia apuntándole", cuenta la "primera dama".
Eli Avivi
Avivi se convirtió en una especie de leyenda en Israel.
En pocos minutos llegó el ejército y cerraron todos los caminos a varios kilómetros alrededor. Dos hombres fueron capturados en el bote, y los otros tres fueron apresados en tierra.
"La gente vio a miles de soldados que venían hacia aquí, pero como el ejército impuso un bloqueo informativo no sabían por qué, y se corrió el rumor de que Israel se había lanzado a la guerra contra Achzivland", se ríe Rina.
Según su relato, los infiltrados, que pertenecían a la agrupación Fatah, planeaban secuestrar a Avivi y llevarlo a Líbano.
Cuando se levantó la censura, un periódico sensacionalista reportó el incidente con el titular: "Terroristas querían secuestrar al fotógrafo de desnudos Nº1 de Israel".

Festival y museo

La fama de Avivi creció y los israelíes comenzaron a llegar desde todas partes del país para conocer Achzivland, a pesar del malestar de las autoridades, que estaban hartas de su desafiante rey hippy.
Así fue que el pequeño estado decidió en 1972 organizar un festival de rock –como Woodstock, dice Rina– que provocó atascos en un radio de alrededor de 100km.
Mientras tanto, Avivi seguía construyendo su estado, poniendo a trabajar a sus invitados en "tareas productivas".
Montó un notable "museo nacional" en la antigua casa del jefe de la aldea árabe, exhibiendo miles de artefactos que encontró buceando o excavando, desde osarios y piezas de orfebrería hasta instrumentos náuticos.
Museo de Achzivland
Eli y Rina subsisten gracias al turismo y al precio de la entrada de su "museo nacional".
Por ley, muchos de los objetos pertenecen la autoridad arqueológica de Israel, que los considera en préstamo aunque no reconoce oficialmente el museo.
"Es la única oficina del gobierno con la que no tenemos problemas", dice Rina.
Durante los siguientes años, tuvo lugar una larga batalla legal entre Avivi, el ayuntamiento local, la Administración de Tierras y la Autoridad de Parques y Naturaleza, pero las autoridades gradualmente se fueron saliendo con la suya.

Malentendido

Gran parte de Achziv fue absorbido por el parque nacional y se prohibió a su presidente organizar festivales allí.
Avivi insiste sin embargo que lo han malinterpretado y que nunca estuvo en contra de Israel.
"Yo amo a Israel, el lugar, pero no al gobierno, porque nunca entendieron por qué vine aquí", dice.
"No les gustó que hiciera mi pequeño país. Creen que es algo contra Israel, pero no es cierto".
Cartel y pasaporte de Achzivland
Un cartel oficial indica la entrada a los dominios de Eli Avivi.
De hecho, de acuerdo a un reporte, en una demostración de patriotismo, cuando Israel lanzó una gran ofensiva en 1978 contra militantes palestinos en el sur de Líbano, el Presidente Avivi anunció que había abierto su espacio aéreo para que los aviones israelíes sobrevolaran Achzivland.
Tras años de confrontación, las dos partes parecen haber encontrado puntos de acuerdo.
Achzivland le paga al gobierno por el acceso a la playa a través de la valla, mientras que en la carretera principal un cartel oficial señala la dirección hacia "Eli Avivi" (no "Achzivland", que podría quizás verse como un reconocimiento).
Rina Avivi
Rina Avivi dice que su marido Eli es el "mejor presidente del mundo".
En cuanto al futuro, Eli dice que no tiene planes de designar un sucesor. "Después de que me vaya, mi mujer decidirá lo que quiere", dice.
Y lo que Rina quiere es preservar Achzivland como un monumento permanente que recuerde a Eli Avivi, según ella "el mejor presidente del mundo".
"Achzivland no se vende. La vida aquí no está en venta", dice Rina.
"Todo el que viene siente que es el paraíso y no puedes poner precio a eso".
Las fotografías contemporáneas que ilustran este reportaje son de Alon Farago, las de archivo son cortesía de Eli y Rina Avivi.

jueves, 12 de marzo de 2015

El curioso caso de la ladrona de perfiles Leah Palmer

El curioso caso de la ladrona de perfiles Leah Palmer

Ruth Palmer y su marido Benjamin Graves
Ruth Palmer descubrió que fue víctima de un robo de identidad en internet.
Te presento a Leah Palmer. Es una chica británica, atractiva, soltera, de veintitantos años, que actualmente vive en Dubai.
Tiene una presencia bastante activa en las redes sociales y a menudo chatea con familiares y amigos en sitios como Facebook, Instagram y Twitter.
Si eres hombre, puede que te hayas fijado en Leah en la app de citas Tinder en busca de romance.
Ignora al hombre de la foto: es su molesto exnovio.
En realidad, Leah Palmer no existe.
La mujer de la imagen es Ruth Palmer y está felizmente casada con Benjamin Graves, sí, el hombre de la foto.
Ruth Palmer y su marido Benjamin Graves
En la cuenta falsa, el marido de Ruth es retratado como "psicótico exnovio".
Ruth descubrió recientemente que durante los últimos tres años alguien ha estado robando sus fotografías, de su familia y de sus amigos en las redes sociales y armando una red de perfiles falsos que se comunican entre sí.
Esta persona, que se hace llamar Leah Palmer, describió al marido de Ruth como "psicótico ex" en su versión de las fotos y tuvo relaciones online con al menos seis hombres diferentes.
Todos ellos pensaban que estaban conectándose con Ruth, la mujer de la imagen.
Mientras que la Palmer auténtica tiene 140 seguidores en Instagram, Leah tiene más de 800 y todas sus fotografías (más de 900) son de Ruth y sus amigos.

Raro y falso

Ruth recién descubrió a su "doble virtual" en enero de este año.
"Un día una de mis viejas amigas de la universidad me envió un mensaje:'¿Has visto esta imagen? ¿Sabes de quién es?'", le contó a la BBC.
"Me mandó una de foto donde yo aparecía con algunos amigos de la universidad de hace cuatro años, pero era una captura de pantalla de la cuenta de Instagram de otra persona".
Ruth y su amiga miraron la cuenta y vieron que tenía un montón de imágenes.
"No sólo mías, también había fotos de mis amigos".
Captura de pantalla de una cuenta falsa de Leah Palmer
La primera cuenta falsa fue cerrada rápidamente, pero pronto surgió otra.
Las imágenes provenían de una mezcla de redes sociales de sus propias cuentas y de cuentas de sus amigos.
"Era todo muy raro y muy falso".
Cuando Ruth vio que la falsa Leah estaba contactando hombres con estos perfiles, consiguió hablar con algunos de ellos a través de Skype, siempre acompañada de su marido.
En seguida se daban cuenta de lo que había pasado, cuenta Ruth, porque la Leah con la que habían hablado por teléfono tenía un acento completamente diferente.
"Algunos de estos hombres tenían relaciones online con ella, habían intercambiado imágenes explícitas… No puedo ni imaginarlo".
"Uno de ellos había roto con una novia real para tener una relación por internet con esta chica que pensaban que era yo".
Un hombre le contó que había encontrado a Leah en Tinder.
"Yo ni siquiera sabía lo que era Tinder", dice Ruth.
Ruth trató de llamar a Leah al número de teléfono que le había dado a sus citas.
"Tenía dos teléfonos. El primero sonó, atendió, solo llegué a decir 'hola' y ella colgó en menos de dos segundos".
"Después de alrededor de una semana los números ya no estaban en uso".

Trabajo de detective

La verdadera Palmer contactó a las compañías de redes sociales que le dijeron que Leah había sido rápida para eliminar los perfiles falsos, pero pronto proliferaron otra vez.
La policía le ofreció apoyo, pero como no se había cometido ningún crimen y la persona no usaba el nombre completo de Ruth, poco pueden hacer.
Ruth dice que siempre mantuvo sus cuentas con la configuración de privacidad máxima.
Ruth Palmer y su marido
Ruth Palmer trató de contactar a Leah con los números de teléfono que le había pasado a sus citas online.
"No tengo páginas ni perfiles públicos. Nunca los tuve porque soy consciente de que hay gente que puede hacer este tipo de cosas".
"Traté de hacer mi propio trabajo de detective y lo único que puedo pensar es que quizás cuando abrí mi cuenta en Instagram quizás tuve un perfil abierto muy brevemente".
Pero la idea obvia e incómoda es que "Leah" puede ser alguien que la conoce.
"Han creado perfiles de mi mamá, de mis amigos… y todas estas cuentas falsas tienen conversaciones entre sí".
Ruth decidió difundir su experiencia para llamar la atención sobre casos como estos.
"¿Qué puedes hacer si algo va mal en las redes sociales? Tiene que haber algo, así sea apoyo o un cambio en las leyes", dice.

Anzuelo

Para el experto en seguridad Alan Woodward, de la Universidad de Surrey, es un clásico caso de anzuelo online.
"Para ser justos con la policía, ¿qué pueden hacer ellos?".
"Si alguien está haciendo un mal uso de una imagen, ¿qué puedes hacer? Hay millones de imágenes subidas a internet cada día".
"Pienso que debe haber algún crimen relacionado (con este caso), ¿si no por qué alguien se tomaría la molestia?", añade Woodward.
"Personalmente creo que no debes poner nada en las redes que no quisieras ver publicado en un periódico local", dice.
Ruth Palmer y su marido Benjamin Graves
Ruth puede tener control sobre los derechos de autor de sus fotos.
"Las configuraciones de privacidad cambian, las condiciones de búsqueda cambian… Sólo hace falta que las imágenes estén disponibles por un par de minutos para copiarlas en la computadora de otra persona".
El abogado experto en derechos de autor Adam Rendle dijo que el único recurso de Ruth Palmer podría ser a través de las fotografías que causaron el problema en primer lugar.
"El impostor o impostora no tendrá los derechos de las fotos y videos de la víctima, la persona que tomó esas fotos probablemente sí".
"La víctima podría por lo tanto utilizar el copyright para impedir que el impostor use ese material".
"Las plataformas generalmente responden a los requerimientos de retirada (de material) basados en los derechos de autor", dice Rendle.

¿Cuán común es el robo de identidad?

Persona oculta en una capucha
La práctica de usar las fotos de otra persona cuando se busca pareja por internet ocurre bastante, según el experto en seguridad en la web Graham Cluley.
"A muchas personas les cuesta que las redes sociales tomen medidas".
Generalmente los afectados no saben que sus fotos se están usando en otra parte a menos que lo descubran por casualidad, explica Cluley.
"Hay buscadores de fotos como Tineye.com en los que puedes subir una imagen y ver dónde aparece en la red".

Los tuits que arruinaron vidas

Los tuits que arruinaron vidas

Personas usando su celular con pájaro de Twitter en el fondo.
La mayoría de los tuits agresivos que se compartieron en Twitter eran de personas que no conocían a las víctimas.
No importaron sus múltiples disculpas. Una vez que se convirtió en eltrending topic mundial número uno en Twitter, no había nada que Justine Sacco pudiera hacer.
En diciembre de 2013, la relacionista pública de 30 años esperaba en el aeropuerto londinense de Heathrow por la conexión de un vuelo que la llevaría a Cape Town, Sudáfrica.
Poco antes de abordar, compartió un tuit con sus 170 seguidores: "Voy a África. Espero no contagiarme con VIH. Estoy bromeando. Soy blanca".
Nunca imaginó las consecuencias que traería lo que posteriormente describió como un chiste, a propósito de la burbuja en la que viven los estadounidenses con respecto a lo que ocurre en países en vías de desarrollo.
La historia de Sacco es una de las varias referidas por el escritor galés Jon Ronson en su libro "So You’ve Been Publicly Shamed", que se puede traducir como "Entonces te avergonzaron públicamente".

Revuelo inesperado

El autor habló con la BBC acerca de la publicación.
"Cuando conocí a Sacco, estaba confundida, molesta. Tras lo ocurrido, no dormía, se despertaba en medio de la noche sin saber quién era, sentía que su vida no tenía propósito. Hasta ese momento había tenido una carrera exitosa, lo que la hacía feliz. Pero esa satisfacción se la quitaron. Y la gente se alegraba por eso", recuerda Ronson.
Mujer agobiada por algo que vio en la computadora
Las mujeres involucradas en este tipo de incidentes reciben amenazas de muerte y de violación.
Hasta el millonario estadounidense Donald Trump se refirió al incidente: "¿Qué rayos estás haciendo? ¿Estás loca? ¡No es agradable ni justo! Apoyaré a @AidForAfrica (AyudaParaAfrica). Justine está despedida", tuiteó Trump a las 11.13 pm el 22 de diciembre de 2013.
@brainclouds comentaba, usando el hashtag #hasJustineLandedYet (YaAterrizóJustine), "Es impresionante ver como alguien se autodestruye sin ni siquiera saberlo".
El revuelo se inició mientras Sacco estaba en el avión, así que en un principio no tenía ni idea de lo que ocurría. Poco después fue despedida.
IAC, la compañía de medios e internet para la que trabajaba, hizo el anuncio públicamente a través de un tuit: "Este es un asunto muy serio para nosotros. Ya no tenemos relación con la empleada en cuestión".

Ataques misóginos

"En el caso de Sacco, hubo todo tipo de comentarios, pero muchísimos fueron misóginos. Suele ocurrir con frecuencia cuando se trata de una mujer", señala Ronson.
Adria Richards también lo vivió en carne propia.
En marzo de 2013, se encontraba en una conferencia para programadores organizada en Santa Clara, California, Estados Unidos.
Estaba sentada escuchando a uno de los ponentes. En la fila de atrás estaba Hank, quien casi susurrando le hizo un comentario a un colega que estaba a su lado. Era una broma de tipo sexual, una especie de juego de palabras utilizando términos de la jerga informática.
El hashtag de Sacco decía: #hasJustineLandedYet. Se refería a si el avión en el que volaba había aterrizado en Cape Town.
Cuando Richards escuchó el comentario de Hank, se volteó y le tomó una foto. Acto seguido, Richards compartió con sus más de 9.000 seguidores la imagen y un tuit en el que se refería al comentario, añadiendo que no era para nada agradable.
Ambos fueron despedidos. Pero en Twitter, fue Richards quien se llevó la peor parte.
"Fue sometida a una campaña de acoso terrible a través de internet. La empezaron a bombardear con amenazas de violación y de muerte, hubo incluso quien hizo pública su dirección incluyendo la foto de una mujer decapitada que tenía la boca cubierta de cinta adhesiva", comenta Ronson.
Los comentarios sexuales que recibió son demasiado vulgares para reproducirlos.
Richards sigue sin conseguir trabajo y todavía es víctima de ataques anónimos a través de internet.

Entre tumbas

Jon Ronson. Foto de Barney Poole.
Ronson publicó un libro con el testimonio de personas víctimas de acoso en internet.
Una foto fue lo que puso en aprietos a Lindsey Stone, de 32 años. Estaba con una compañera de trabajo en el Cementerio Nacional de Arlington, en Virginia, EE.UU, y decidió tomarse una foto en la tumba del soldado desconocido, justo al lado de un letrero que pedía "silencio y respeto".
A ambas les pareció genial que Stone apareciera en la imagen pretendiendo gritar y haciendo una seña vulgar con el dedo medio.
Era parte de una broma entre ambas. Solían tomarse fotos junto a letreros desobedeciendo la instrucción del mismo. Por ejemplo, fumando justo frente a uno que prohibía fumar en ese lugar.
La ira en la red se desató un mes después, cuando alguien se tropezó con la foto. Se creó una página muy popular en Facebook llamada "Despidan a Lindsey Stone".
Al día siguiente, había cámaras de televisión frente a su casa. También fue despedida.
El año que siguió al incidente apenas y salió de su casa, estaba deprimida y sufría de insomnio. Según le contó a Ronson, no quería que nadie la viera y no quería ver a nadie.
Y todo lo causó una foto en Twitter.