martes, 6 de octubre de 2015

El ají picante, ¿bueno o malo para la salud?

Chile rojo picanteImage copyrightThinkstock
Image captionRecientes estudios médicos revelan el potencial medicinal del ají picante.
Los hay de todo tipo e intensidad. Los que dan un toque de sazón al paladar y los que te quitan la respiración y te hacen llorar.
Durante miles de año el ají picante, los chiles, jalapeños, o la pimienta han sido parte de ese placer culinario y masoquista de los humanos, únicos mamíferos en consumirlo, dividiéndonos entre quienes los consumimos y quiénes no.
Ahora, más allá de su sabor, hay razones médicas que apuntan a que el picante puede convertirse en nuestro mejor aliado. Pero, ¿por qué?

Te hiere, te cura

Paul Bosland, de la Universidad del Estado de Nuevo México, en Estados Unidos, cuenta que hace 20.000 años, cuando el hombre llegó al hemisferio occidental, se encontró con una planta que le producía dolor.
"La planta –el ají- los afectaba, pero se propusieron domesticarla porque le encontraron utilidad, y creo que fue para fines medicinales", relata Bosland.
Pero ese poder para sanar, se contrasta con el potencial para producir lesiones, y eso ha generado históricos debates entre científicos, médicos y nutricionistas.
Un equipo de la Academia de Ciencias Médicas de China revisó durante varios años el comportamiento de casi 500.000 participantes de un estudio en ese país.
Salsas picantesImage copyrightGetty
Image captionEn un estudio en China señala que individuos que consumieron comida picante una o dos veces a la semana, tienen una tasa de mortalidad 10% menor que los que solo lo hicieron una vez por semana.
Encontraron que los individuos que afirmaban utilizar picante en sus comidas una o dos veces a la semana, registraban una tasa de mortalidad 10% menor que aquellos que consumían picante menos de una vez por semana.
La diferencia se amplía a medida que las personas ingieren alimentos picantes seis o siete veces a la semana.
El ají picante fue la especie más utilizada en las muestras del estudio, y quienes lo consumieron fresco disminuyeron en particular el riesgo de morir de cáncer, enfermedades coronarias y diabetes.
Lu Qi, miembro del equipo investigador y amante del picante, señala que hay muchas razones que explican estos efectos.
"Los datos obtenidos nos animan a pensar que al comer más comida picante mejoramos nuestra salud, y reducimos el riesgo de mortalidad en personas de edad avanzada", comenta.
No obstante, Qi aclara que el picante puede que no sea beneficioso para personas con problemas digestivos o úlceras estomacales.

Los secretos de ají

Para mirar dónde reside el poder del ají, córtelo y en su interior descubrirá una suerte de placenta amarilla a la cual están pegadas las semillas.
semillas de ajiImage copyrightPaul Bosland
Image captionEn el interior del ají se encuentra el secreto de su poder: la capsaicina.
En la mayoría de las variedades de ají, en ese lugar se esconde su arma secreta: la capsaicina, un compuesto químico que genera irritación en los mamíferos.
La capsaicina se mide en la escala Scoville, una medida del picor en los chiles. Se cuenta en unidades de calor, es decir, en el número de veces que una muestra de ají seco debe ser diluida por su propio peso en agua con azúcar antes de perder su calor.
Para un pimentón verde la escala registra cero.
Pero para un ají habanero la medición oscila entre 100.000 y 350.000. La capsaicina pura alcanza una cifra de 16 millones, por lo que no se recomienda su uso ni culinario ni medicinal.

Como un arma química

Aún cuando el simple contacto con el chile Cuernos Rojos puede quemarte por completo la garganta, el extracto de capsaicina luce inodoro e incoloro, y por su intensidad está prohibido su consumo en la Unión Europea.
Así que su uso es más efectivo como arma, en el conocido formato de spray.
Codex azteca
Image captionEl códice azteca muestra a un padre obligando a un niño de ojos llorosos a acercarse a un hoyo con chiles encendidos.
Desde tiempos precolombinos el ají se ha utilizado como arma. Se dice que los mayas quemaban hileras de esta planta para crear una cortina de humo que causaba irritación al entrar en contacto con ella.
Y en lo que parece ser una versión antigua del rincón del castigo, el códice azteca muestra a un padre obligando a un niño de ojos llorosos a acercarse a un hoyo con chiles encendidos.

Medicina contra el dolor

El códice azteca también muestra cómo se utilizaba para calmar el dolor de dientes, una función analgésica que se mantiene hasta nuestros días.
Joshua Tewksbury, un historiador de la Universidad de Washington, considera que la sensación de irritación que sentimos al exponernos al pimentón es un truco de la evolución.
"En realidad no estamos sufriendo una quemadura por la capsaicina, como sí la sufriríamos si tocáramos la hornilla encendida de una cocina, pero nuestro cerebro sí lo cree", dice el académico.
Además agrega que solo los mamíferos pueden tener esa sensación. Los pájaros, por ejemplo, pueden comerse los pimientos como si fueran cotufas sin sentir el ardor.
En ese sentido, Tewksbury estima que la planta evolucionó de tal manera que se hizo repelente a aquellos animales que pudieran triturar sus semillas con los dientes, e inofensiva a aquellos que podían ayudarla a esparcirlas.
También evolucionó para combatir microbios.
Esto tuvo gran relevancia en los tiempos previos a la medicina y a la refrigeración, y en especial en zonas ubicadas cerca del trópico, donde las personas eran más vulnerables a las bacterias que podían afectarlos o a sus alimentos.
El chile picante destruye o inhibe 75% de estos patógenos.
Eso puede explicar su éxito alrededor del mundo. Solo dos o tres años después de que Cristóbal Colón trajera las semillas de capsaicina que encontró en sus viajes por el Nuevo Mundo en 1493, los mercaderes portugueses la llevaron a Asia, donde terminaría por transformar el modo de cocinar.

El clima influye

En algún momento se llegó a decir que los habitantes de países con clima caluroso comían picante porque los hacía sudar, lo cual refrescaba la piel.
Un hombre duerme sobre un saco de chile picanteImage copyrightGetty
Image captionEn 1988 investigadores de la Universidad de Cornell descubrieron que en países como India, Tailandia y China, el uso de las especies tendía a ser por su condición antibacterial.
En 1988 investigadores de la Universidad de Cornell descubrieron que en países como India, Tailandia y China, el uso de las especies tendía a ser por su condición antibacterial.
Además, las mismas eran más utilizadas en naciones cercanas al ecuador, o áreas de valles húmedos y altiplanos.
La relación del pimentón con el clima, y el riesgo presente de enfermedades infecciosas, fue más grande que sus condiciones naturales para crecer.
O como diría Tewksbury, los humanos que vivían en zonas con climas peligrosos desarrollaron un gusto por el picante que "probablemente salvó muchas vidas".

Como antioxidante

Ahora también se sabe que es una fuente de antioxidantes. Por ejemplo, 42 gramos de esta especie puede sustituir la dosis diaria de vitamina C, aunque hay que admitir que esa cantidad puede darle un sabor muy fuerte al curry.
También son ricas en vitamina A, y en minerales como hierro y potasio.
La capsaicina ha sido incluso vinculada con la pérdida de peso. Estudios realizados este año por la Universidad de Wyoming, en Estados Unidos, revelan que ratones alimentados con una dieta alta en grasas registraron una aceleración del metabolismo, logrando quemar más energía y de esta forma perder peso.
Otro experimento publicado el mes pasado y realizado por la Universidad de Adelaida, Australia, descubrió que la interacción entre la capsaicina y las paredes del estómago juegan un papel importante en la sensación de sentirnos llenos.
Sobre esa misma línea, estudios anteriores parecieran respaldar la función controladora del apetito que pudiera tener el picante.

¿Picante Vs cáncer?

Chile habaneroImage copyrightGetty
Image captionCientíficos advierten que antes de cambiar la dieta por completo, debemos administrar el consumo de picante, en especial los más fuertes como el habanero.
En 2012 un equipo de nutricionistas de la Universidad China de Hong Kong, que experimentó con hámsters, detectó que la capsaicina ayudaba a destruir el llamado "colesterol malo", que puede obstruir las arterias de los animales, y deja el "colesterol bueno", que ayuda a remover cualquier obstrucción.
También se descubrió un segundo beneficio para la salud cardíaca: la capsaicina pareciera impedir la acción del gen que contrae las arterias, restringiendo el flujo sanguíneo.
Por otra parte, se han obtenido resultados positivos en experimentos con ratones con células de cáncer de próstata y de pulmón, así como también hay indicios de ser efectiva contra afecciones en el colón.
Sin embargo, antes de hacer cambios drásticos en tu dieta, estos experimentos deben replicar sus resultados cuando se practiquen en humanos.
"Hay muchos reportes que señalan los efectos positivos de la capsaicina en la salud de las personas, especialmente con cáncer, pero también hay otros estudios que demuestran lo contario", advierte Zigang Dong, del Instituto Hormel, de la Universidad de Minnesota.
Las investigaciones enfocadas en el efecto de la capsaicina en el estómago de los seres humanos presentan hallazgos abiertamente divergentes.
Unos muestran sangramiento gástrico luego de consumir picante rojo, y otros no muestran reacción negativa alguna, incluso cuando se ha introducido jalapeños directamente en el estómago.
"Probablemente afecta al estómago o al esófago porque la capsaicina causa inflamación. Y si algo causa ardor o inflamación es porque puede matar células y por ende, producir inflamaciones crónicas que pueden ser muy dolorosas", explica Dong.
Como se puede apreciar, el chile picante se mantiene como un enigma. No obstante, sea amigo o enemigo, estamos cada vez más expuestos a él.
El consumo global de picante subió 2.5% por año, mientras que el consumo per cápita se incrementó 130% en ese período.
Quizás hasta que se comprueben todas sus dotes curativas, habría que administrarlo poco a poco, sin que nos saque lágrimas o vapor por los oídos.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Así se descubrió el engaño que tiene a Volkswagen en la peor crisis de su historia

Así se descubrió el engaño que tiene a Volkswagen en la peor crisis de su historia

Activista de Greenpeace protesta frente a una planta de VolkswagenImage copyrightEPA
Image captionEl escándalo ha dañado profundamente la imagen de Volkswagen.
Volkswagen, el mayor fabricante de autos alemanes, se enfrenta a la peor crisis de su historia reciente después de reconocer que instaló un software para esquivar controles medioambientales en 11 millones de vehículos diésel de todo el mundo.
Una trampa que fue descubierta por casualidad.
El responsable de destapar el engaño de Volkswagen fue un ecologista, Peter Mock, director de un grupo mediambiental llamado Internatinal Council for Clean Transportation, (ICCT, por sus siglas en inglés).
Y todo empezó por un intento de demostrar que los controles de gases contaminantes en Europa son mucho menos exigentes que en Estados Unidos.

El escándalo de Volkswagen

US$29.000 millones
Caída en el valor bursátil de la empresa desde el viernes
  • US$18.000 millonesMulta a la que se enfrenta en Estados Unidos
  • 11 millones Autos en todo el mundo que podrían estar afectados
Getty
Mock quería hacer ver que los mismos modelos de una misma marca emitían menos gases nocivos en Estados Unidos que en Europa debido a que los controles eran más duros allí.
No imaginaba lo que se iba a encontrar.

Método sencillo

Martin Winterkon
Image captionEl escándalo llevo a la renuncia del director de Volkswagen, Martin Winterkon.
Para ello, el año pasado, un equipo liderado por Mock se dispuso a estudiar las emisiones contaminantes delVolkswagen Jetta, Volkswagen Passat y BMW X5.
Lo hicieron con un sistema portátil de medición de emisiones (PEMS) que se coloca en el maletero de los autos, en colaboración con la Universidad de West Virginia, EE.UU.
Y fue este sistema el que descubrió el engaño de Volkswagen.
El sistema analiza directamente los humos que salen del tubo de escape en tiempo real mientras va por carretera.
Y el equipo probó varios vehículos con el medidor de gases en viajes de 2.100 kilómetros, desde San Diego a Seattle.
Mientras que el BMW X5 pasó la prueba de carretera, el Volkswagen Jetta, fabricado en 2012, tenía unas emisiones de óxidos de nitrógeno 35 veces superiores a la legalidad, y el Passat, de 2013, las multiplicaba por 20.
VolkswagenImage copyrightAFP
Image captionVolkswagen instaló un software para esquivar los límites de emisiones de gas.
"Esperábamos lo contrario. Esperábamos que los vehículos pasaran la prueba con mejores tasas de emisiones porque en EE.UU.hay un programa de pruebas más riguroso" , le dijo a un diario estadounidense Drew Kodjak, director ejecutivo de la ICCT.
Los hallazgos del estudio alertaron a la autoridad ambiental de California, que lanzó su propia investigación.
Y cuando se involucró la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (EPA)VW tuvo que reconocer que había instalado de forma deliberada un programa informático en varios de sus modelos diésel para esquivar los límites de emisiones de gas.
Estallaba así la que probablemente es la peor crisis en la historia de Volkswagen, justo cuando la marca se había posicionado como el primer fabricante de autos a nivel mundial.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Cómo puede el hombre provocar terremotos

Cómo puede el hombre provocar terremotos


TerremotoImage copyrightThinkstock
Image captionLos sismos producto de la actividad humana son frecuentes, explica el experto Richard Davies.

El miércoles por la noche, un poderoso terremoto sacudió el centro-norte Chile. Más allá de sorprender por su duración -más de tres minutos-, se trata de un fenómeno recurrente en este país, que está ubicado a lo largo de los límites de la placa de Nazca, uno de los bloques que forma el rompecabezas de la corteza terrestre y que está en movimiento constante.
Las placas tectónicas –hay unas siete u ocho grandes dependiendo de cómo se definan- se empujan una sobre la otra razón de varios centímetros por año y cuando se acumula suficiente energía a causa de esta fricción, ésta se libera y se produce un terremoto.
Pero no todos los movimientos telúricos se producen por causas naturales: también los hay como el resultado de la actividad humana.
En Reino Unido, por ejemplo, se producen al menos tres terremotos al año por esta razón, según un estudio publicado recientemente.
La investigación, llevada a cabo por científicos de la Universidad de Newcastle, permitirá detectar si aumenta el número de sismos si se expande la extracción de gas de esquisto mediante fracturación hidráulica, más conocida como fracking.
¿Pero cuán frecuentes son los sismos generados por el hombre y qué actividades los causan?
Según le explica a BBC Mundo Richard Davies, líder del estudio publicado en la revista Marine and Petroleum Geoglogy, son muy comunes y ocurren constantemente.



"Una de las primeras veces que se tomó conciencia sobre este fenómeno fue en la década de los 60, en Estados Unidos, cuando se produjeron una serie de terremotos en Denver, después de que se inyectaran en el suelo desechos militares en forma de fluidos", dice Davies.
"Esa fue la primera ocasión en que se dieron cuenta de que inyectar agua bajo tierra podía causar terremotos".
Las principales actividades que pueden dar lugar a sismos, dice el investigador, son la minería, la extracción de energía geotermal, rellenar un embalse con agua, inyectar residuos líquidos, inyectar fluidos generados por el fracking así como la actividad misma y los métodos convencionales de extracción de gas y petróleo.
Irónicamente, señala Davies, y aunque hoy día se habla mucho de fracking, esta actividad no es tan importante en ese sentido.
"El fracking no está en la primera liga como mecanismo generador de terremotos", asegura.

Movimiento por lubricación

Para entender por qué se producen, hay que pensar que las rocas bajo tierra están constantemente empujándose entre sí.
"Imagínate un aerodeslizador. Si tratas de empujarlo, no podrás moverlo porque es demasiado pesado. Pero cuando lanza un chorro de aire por debajo, una persona puede moverlo con facilidad", explica Davies.



Image copyrightGetty
Image captionAunque se habla mucho hoy día del "fracking", esta actividad no es la que genera más movimientos telúricos.

"Lo mismo ocurre con las fallas bajo la tierra: no se mueven a menos que le añadas un fluido. El fluido lubrica la falla y reduce la fricción. Por esta razón la falla se desliza".
Cuando se trata de fracking, el movimiento de tierras puede ocurrir durante el proceso o unas horas después, con lo cual la relación causa-consecuencia es más clara de establecer.
Sin embargo, cuando el agua que se inyecta bajo tierra proviene de otra actividad, pueden pasar meses o años hasta que ocurran uno o varios sismos. Así, la relación entre ambos resulta es menos evidente.
En Estados Unidos, señala Davies, se han estado inyectando durante años desechos en forma de fluido, por ejemplo, en Texas, derivados de procesos industriales.



RefineríaImage copyrightThinkstock
Image captionLa explotación convencional de petróleo puede dar lugar a sismos.

"Lo que puede ocurrir, es que un terremoto en otro extremo del planeta transmita su energía al otro lado de la Tierra y la falla, que está muy bien lubricada porque durante años se le han inyectado fluidos, acabe moviéndose", afirma Davies.
"En otras palabras, la actividad humana la prepara para moverse, pero lo que dispara este movimiento es un terremoto lejano provocado por causas naturales", detalla el experto.
Por esta razón, y por la distancia temporal que puede haber entre estos dos eventos, el verdadero impacto de la inyección de agua es difícil de entender.
Davies hace una diferencia entre dos palabras que usan los sismólogos para hablar de terremotos: desencadenar e inducir.
Para la mayoría de los terremotos vinculados a la actividad humana, la palabra correcta, opina, es "desencadenar".
Es decir: "las fallas se iban a mover" en algún momento, puede ser dentro de meses o miles de años. "Pero el movimiento se produjo por causa de la actividad humana", dice.
Inducir, en cambio, sugiere que la falla no se iba a deslizar, pero se lubricó tanto que terminó moviéndose.

Oklahoma

Uno de los terremotos más poderosos producto de la actividad humana ocurrió en2011 en Oklahoma, EE.UU.
El sismo, de magnitud 5,6 en la escala Richter se sintió en 17 estados.
Si bien no causó víctimas mortales, dos personas resultaron heridas y 16 viviendas resultaron dañadas.



GrietaImage copyrightThinkstock
Image captionPor debajo de los de magnitud 3.0, los terremotos no se sienten a menos que uno se encuentre cerca del epicentro.

Según reporta un artículo publicado en The New Yorker, hasta 2008 Oklahoma registraba un promedio de uno o dos terremotos de 3.0 de magnitud (por debajo de 3.0 sólo se detectan con un equipo especializado y pasan desapercibidos para quienes no estén cerca de su epicentro).
Pero, desde entonces, el número de eventos sísmicos en esta zona debido a las inyecciones de fluidos generados por la extracción de petróleo y gas ha ido en aumento.
En 2014, se registraron 585.
Aunque la conexión entre el sismo de 2011 y la inyección de fluidos fue establecida por un estudio publicado en 2013 en la revista especializada Geology y corroborada más tarde por más de 20 informes, la posición oficial del Oklahoma Geological Survey es que el fenómeno fue producido probablemente por causas naturales.