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viernes, 18 de abril de 2014

Cómo el 420 se convirtió en un símbolo de la marihuana

Cómo el 420 se convirtió en un símbolo de la marihuana

Fumadores de marihuana
Fumadores de marihuana se reunirán este domingo por todo Estados Unidos para marcar un importante hito de su calendario: el 4/20 (20 de abril). Y lo harán, seguramente, a las 4:20 de la tarde.
Aunque las celebraciones del 4/20 se han hecho populares a lo largo de los últimos años, su origen parece estar en las andanzas en 1971 de un grupo de amigos de la escuela secundaria de San Rafael, en el norte de California.
En otoño de aquel año, cinco adolescentes se encontraron un mapa dibujado a mano que supuestamente ubicaba un cultivo de marihuana en Point Reyes, al noroeste de San Francisco.
Los amigos, que se hacían llamar los Waldos, quedaron después de la escuela, a las 4.20, y salieron a la búsqueda de su tesoro. Nunca lo encontraron.
"Fumábamos mucha hierba en ese entonces", dice Dave Reddix o, también, Waldo Dave, en la actualidad un cineasta de 59 años.
"La mitad de la diversión era salir a buscarla".

Deadheads

El grupo empezó a usar el número 420. Y así lo empezaron a hacer conocidos, amigos y amigos de sus amigos, entre ellos, la banda de rock Grateful Dead.
Marihuana
Los aficionados creen que con la legalización en Colorado podría ser el más grande 20 de abril.
El término se fue extendiendo entre los fanáticos del grupo, los deadheads.
Más tarde, en 1990, Steve Bloom, editor en High Times, vio la explicación para el número 420 en una hoja volante de la banda.
El personal de la revista, durante mucho tiempo publicación líder sobre la marihuana, empezó a usarlo. Sus reuniones editoriales eran a las 4:20.
Y 20 años más tarde, 420 Magazine, reportó que un grupo rival de los chicos de San Rafael aseguraban ser los inventores del término.
Pero los Waldos, que le mostraron a High Times cartas y otros objetos para probar que ellos fueron en realidad los inventores, han defendido su versión con vehemencia.
"Somos los únicos con pruebas", dice Steve Capper o, también, Waldo Steve.

Legalización

Bloom dice que el término ha servido como una especie de código semiprivado, y los fumadores de cannabis tienden a verlo en todos lados: número de calle, precios y hasta relojes en la película de Quentin Tarantino Pulp Fiction.
Después de que fuera robada repetidamente la señal que marca de las 420 millas de la autopista interestatal 70 de Colorado (EE.UU.), las autoridades decidieron cambiarla por otra de 419,99 millas.
Este año, Denver será el epicentro de la fiesta gracias a que Colorado recientemente se convirtió en el primer estado en permitir la venta de marihuana con fines recreativos.
"Este puede ser el mayor 420 de la historia", dice Bloom. "Puede ser la cima del 420".

martes, 2 de julio de 2013

Cómo sobrevivir en el lugar más caluroso de la Tierra

Cómo sobrevivir en el lugar más caluroso de la Tierra

Valle de la Muerte, California
Bienvenidos al Valle de la Muerte, un lugar que, según los expertos, se encuentra entre los más calientes de nuestro planeta y en el que los meteorólogos tienen la mirada puesta estos dí­as ante la expectativa de que el mercurio bata un nuevo récord a causa de la intensa ola de calor que está afectando el noreste de Estados Unidos.
En este inhóspito paraje de geografía marciana situado en el desierto del Mojave, en el este de California, el 10 de julio de 1913 el termómetro marcó la temperatura más alta jamás registrada: 56,7°C.
Habitado durante al menos 1.000 años por la tribu de los Timbisha, el Valle de la Muerte recibió su nombre de los aventureros que se atrevieron a cruzarlo a principios del siglo XIX, atraídos por la fiebre del oro.
En 1994 fue declarado parque nacional y, hoy en día, cerca de un millón de personas lo visitan cada año para disfrutar de su espectacular paisaje desértico.
Adentrarse en este lugar cuando las previsiones apuntan que se superarán los 53° C no parece una buena idea. Pero uno no se da cuenta de lo arriesgado de la empresa hasta que ya no hay marcha atrás y, bajo un sol abrasador, lo único que se tiene por delante es una carretera que parece llevar al infinito.

"La experiencia más caliente"

Valle de la Muerte, California
Cerca de un millón de personas visitan cada año el Valle de la Muerte.
La primera parada del recorrido la hago, obligado, en el punto de información que se encuentra en una de las entradas del parque.
El sistema de navegación de mi teléfono hace ya rato que dejó de funcionar por falta de cobertura y no me queda más remedio que recurrir a un mapa tradicional.
La mujer que me atiende me pregunta con un tono inquisidor si tengo la intención de bajar hasta la cuenca de Badwater, la parte más profunda y caliente del valle.
Tras recordarme que existe una alerta en vigencia por la ola de calor que afecta a la zona y asegurarse de que llevo suficientes provisiones de agua en el auto, bromea: "No te preocupes. Si te pierdes, en un par de días encontraremos tu cuerpo".
Una pareja de franceses acompañada por sus dos hijas observa divertida la conversación. Luego me cuentan que habían viajado al Valle de la Muerte con la intención de acampar aunque, tras darse cuenta de que no podían salir del auto durante más de cinco minutos, desistieron de su idea y pasaron la noche en un motel.
"Ha sido una experiencia excelente. La experiencia más caliente de nuestras vidas", me dicen entre risas.

La cuenca de Badwater

Valle de la Muerte, California
La cuenca de Badwater es el punto más bajo de América del Norte y uno de los más secos y calientes del mundo.
Con mi primer objetivo marcado en el mapa, recorro los 100 kilómetros que me separan de la cuenta de Badwater, la atracción más emblemática del parque.
Situado a 85,5 metros por debajo del nivel del mar, este lugar es el punto más bajo de América del Norte y uno de los más secos y calientes del mundo.
Las precipitaciones anuales en la cuenca -cuya superficie está cubierta por una gruesa capa de sal- no alcanzan los 50 milímetros y algunos años no ha llovido en absoluto.
Las temperaturas infernales que se registran en Badwater, especialmente en los meses de verano, tienen que mucho que ver con la geografía del lugar. Cuando el aire a nivel del suelo se calienta, empieza a ascender, aunque queda atrapado por las montañas circundantes y la presión atmosférica, por lo que va de nuevo hacia abajo.
Ello crea corrientes de aire caliente circulares que hacen que, aunque se esté a la sombra, el calor sea insoportable. Según los meteorólogos, aquí se registran las temperaturas constantes más altas de la Tierra.
Valle de la Muerte, California
La temperatura de esta sartén alcanzó los 70° C.
Al llegar a la cuenca salgo del coche dispuesto a unirme a la docena de turistas que están tomando fotos. Nada más abrir la puerta, una bocanada de aire abrasador me golpea en la cara. Es cerca de mediodía y no hay tiempo que perder.
Pese a llevar la cabeza bien cubierta, empiezo a sentir cómo sube la temperatura de la montura de mis gafas de sol y el sudor recorre mi cara. A los pocos minutos mi cámara de fotos, igual que el teléfono que llevo en el bolsillo, se ha calentado tanto que casi no puedo sostenerla, con lo que decido que es el momento de regresar al coche.
Me detengo un instante junto a la camioneta de un equipo de una cadena de televisión estadounidense. Han colocado una sartén en el suelo con un termómetro. La temperatura que marca: 153ºF (70° C).

Agua y más agua

A unos 20 kilómetros de la cuenca de Badwater está el centro de visitantes de Furnace Creek. Fue aquí que el 10 de julio de 1913 el termómetro alcanzó 56,7° C, una temperatura que, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), es la más alta jamás registrada.
Durante décadas ese récord lo ostentó la localidad libia de Al Azizia, aunque el año pasado expertos de la OMM dictaminaron que la medición de 58° C que se dio en ese lugar en septiembre de 1922 fue fruto de un error humano, por lo que el título del lugar más caluroso de la Tierra regresó al Valle de la Muerte.
Valle de la Muerte, California
A Felix y Elena, una pareja de Madrid, la ola de calor los ha tomado por sorpresa.
A la entrada del centro de visitantes un termómetro digital marca una temperatura que oscila entre los 126º F y los 128º F (alrededor de 53º C), mientras un grupo de turistas espera pacientemente bajo un sol implacable para poder tomarse una fotografía.
Entre ellos encuentran Felix y Elena, una pareja de Madrid que está haciendo un recorrido por la costa oeste de EE.UU. y a los que la ola de calor los ha tomado por sorpresa.
"Teníamos planeado visitar el Valle de la Muerte, pero no esperábamos que hiciera tanto calor. Venimos de Las Vegas y allí también hacía una temperatura de morirse. Llevamos el coche cargado de agua", me cuentan.
Carole Wendler, la directora del centro, me explica que, en días como este, lo que más les preocupa es "la seguridad de los turistas y de los trabajadores del parque".
"Nos hemos de asegurar que los mensajes de alerta que lanzamos le llegan a todo el mundo. Esta no es una buena semana para hacer senderismo. Lo mejor es moverse en auto y llevar reservas de agua suficientes".
Según Wendler, "la mayoría de la gente sigue las recomendaciones" que dan, aunque cada año tienen que salir al rescate de algún turista.
"Muchos no beben agua suficiente. No se dan cuenta de que este lugar no es sólo caluroso, sino que también es muy seco, por lo que se pierden rápidamente los fluidos corporales", explica.

Sin tecnología disponible

Valle de la Muerte, California
Las precipitaciones anuales en algunos lugares del valle no alcanzan los 50 milímetros.
Para evitar convertirme en una víctima más de la canícula, me resguardo en el restaurante de uno de los pocos hoteles que funcionan en la zona y que en esta época del año está ocupado principalmente por turistas europeos.
El camarero que me atiende me cuenta que este es su segundo verano en el Valle de Muerte. "Es divertido", dice. "La mayoría de los trabajadores vienen del extranjero a pasar aquí la temporada estival".
Junto al restaurante, hay una piscina en la algunos huéspedes intentan lidiar con la ola de calor lo mejor que pueden.
Decido sentarme a la sombra a esperar a que el sol baje un poco antes de iniciar mi viaje de regreso, aunque resulta ser una mala idea.
A los pocos minutos, en la pantalla de mi teléfono aparece un mensaje de alerta que me indica que el aparato está demasiado caliente y el portátil en el que estoy trabajando se apaga sin previo aviso. La tecnología -que tantas veces nos saca de apuros- tampoco resiste las temperaturas del Valle de la Muerte.
Armado con un mapa y varios litros de agua, emprendo mi camino de vuelta a Los Ángeles.
Sin duda, tras esta experiencia, la palabra calor ha adquirido una nueva dimensión.