Directora de revista gay EU deja lesbianismo y se convirte a Cristo
"La vida homosexual no hace feliz a nadie"
Defensa de la causa gay
El lobby gay controla los mas-media en Estados Unidos
Comprar un mausoleo y ponerse a pensar…
La muerte de su madre fue el comienzo del cambio. Tuvo que encargarse de su abuela, enferma de Alzheimer, y llevarla a su casa. Además se vio obligada a comprar una sepultura para enterrar a su madre. Optó por un mausoleo con tres nichos: uno para su madre, otro para su abuela y un tercero… para ella.
¿Un nicho también para ella? Sí. Charlene, que no iba a la iglesia ni a reuniones religiosas, se puso pensar que ese agujero iba a ser su destino final. La cosa le inquietó: “Esto me ayudó a ver de forma diferente mi vida homosexual. Me di cuenta que la gente no se preocupa de la vida después de la muerte. La gente evita pensar en ello. Yo nunca quise ir a una iglesia para homosexuales. Sabía que eso no era sensato”.
A pesar de tu vida, Dios te ama
Cuando estaba con estas inquietudes, una pastora conocida suya la llamó y le preguntó cómo estaba su relación Dios: “Mi espíritu –confiesa Charlene- quería compartir con ella mis luchas, pero me dije: ‘Si le cuentas estas cosas a la pastora te colgará el teléfono y nunca más volverá a llamarte”. Pero no fue así, ella no le colgó el teléfono. Hablaron y hablaron.
A medida que la conversación avanzaba, a Charlene le afloró el orgullo y comenzó a contarle todo el éxito que había logrado, todo lo que había publicado y viajado, el dinero que había ganado con la revista… Al final, la pastora le radiografió el alma: “Puedo ver que quieres regresar a Cristo. Que tú sabes cómo llegar a ser libre pero no sabes cómo mantenerte, y que tú crees que Dios no te puede aceptar porque has tenido una vida pública de lesbiana. Sin embargo, con todo, has de saber que Dios te acepta”.
Charlene explica que Dios la silenció en ese momento, no podía habar, y lo único que hizo fue llorar: “Yo quería ser libre”.
En esos momentos, Dios le habló: “Tienes que elegir hoy a quien vas a servir: estuve contigo amándote, protegiéndote, sacándote de situaciones, ayudándote…” Y es verdad, “Él había hecho esto por mí –reconoce-, Dios me ha abierto caminos. Sabía que era Dios quien había hecho esto cuando mi madre murió. Y lo hacía por amor y compasión”.
Dios siguió hablándole a su alma: “Si me escoges, te haré muy feliz. Voy a emplear todos tus dones para mi gloria. Pero si me dices que ‘no’, voy a permitirte que hagas lo que quieras, pero será un camino de condenación”.
Llamada a confirar en Dios
La que estaba a punto de dejar su vida homosexual no sabía cómo iba a solucionar todos estos problemas, pero tenía que escoger y confiar en Dios. En dos semanas, ella tenía un compromiso público, pues tenía que participar en una mesa redonda convocada con motivo del día del orgullo gay. Entonces el demonio aprovechó la ocasión: “Pero ¿qué va a pasar con el compromiso de New York? Ya te lo han pagado. Tú no puedes presentarte como una mujer salvada por Cristo ese día ante toda la comunidad homosexual”.
Ella no sabía cómo lo iba a hacer, pero que allí estaría como una persona salvada, eso era seguro.
Su relación con la pastora continuó y en dos ocasiones, incluso, llegó a preguntarle si quería darle un “sí” a Cristo. Las dos fueron insistentes: una en preguntar y la otra en decir que no. Pero llegó una tercera ocasión: “Y le dije que sí, y el Señor vino a mi corazón ese día” y entregó su vida a Cristo.
Pasó el tiempo, y llegó el encuentro del orgullo gay. Nadie conocía el cambio que estaba operando Dios en su vida. Cristo mismo le hizo ver que no debía preocuparse y que le daría la palabra perfecta en el momento idóneo: “Pero yo me decía en mi interior: conozco a la comunidad de homosexuales y lesbianas, y ¡van a enfadarse conmigo!”. Tenía mucho miedo.
Llegó el momento de la verdad
Se hizo un silencio total en el auditorio. Se podía escuchar la caída de un alfiler: “Traté de no mirar a mis amigos y continué: ‘Esto no es lo que Dios quiere, y la revista Venus va a informar a la gente sobre cómo pueden salir de su homosexualidad. Pero como no podemos salir solos, es necesario que nos sometamos a una relación con Dios, y esto es lo que Él ha hecho conmigo”.
El moderador no salía de su asombro, todo era silencio y finalmente, tras un minuto en el que nadie dijo nada, cogió fuerzas para presentar al siguiente invitado.
Nadie puede acusarme de discriminación
Ella pensó que “me van tratar muy duro, me van a separar del grupo, estaré sola”. Pero la realidad fue, una vez más, muy diferente: uno a uno acudieron a ella los asistentes y le explicaban sus experiencias personales: “Yo iba antes a la iglesia y hoy no soy feliz. También quiero dejar la homosexualidad”.
Otra mujer le dijo: “Yo era ministra y caí. Esa es la razón por la cual ando en esta vida gay”. Le agradecían sus palabras: “Gracias por compartir esto conmigo, por decir lo que dijiste y tener la valentía para decirlo en esta reunión”. Ella se dio cuenta del valor de su testimonio: “Conmigo no podrán decir que estoy discriminando a los homosexuales, porque ellos saben muy bien que estuve en la misma situación que ellos están ahora; saben que yo estaba atrapada en la misma lucha carnal, pero ahora soy libre”.
No se puede ser cristiano y homosexual a la vez
El demonio usa otra mentira para tener atados y bien atados a los homosexuales. Es el hecho de no poder cambiar y abandonar esa situación que tantísimo dolor les produce: “Tú no puedes cambiar. Nunca vas a cambiar porque has sido gay y vivido como gay más de treinta años”.
Pero como aclara la exlesbiana: “Yo soy una evidencia de que el Espíritu Santo puede cambiarte si tú le das todo tu corazón. Cuando ores, ora para que Dios venga y cambie todo tu corazón, no sólo para que te quite el deseo homosexual. Esto no funciona así. Tienes que entregarte completamente. Así Él obrará en ti”.
Tengo una paz que los demás no tienen
Salir del lesbianismo
Un decálogo para iniciar el cambio
1) Establecer y aceptar para uno mismo que la Palabra de Dios es cierta tal cual fue dicha
2) Buscar la verdad en las escrituras acerca de la homosexualidad
3) No rechazar la llamada de Dios en tu vida
4) Saber con certeza que eres amado por Dios
5) Decir sí
6) Hacer real tu salvación, no ocultarla, pues con ello el enemigo intentará que vuelvas a tu antigua vida
7) Experimenta el paraíso AHORA
8) Camina con cuidado para mantener el espíritu limpio y fresco
9) Haz amistad con personas creyentes, siempre hay gente que está dispuesta caminar con nosotros
10) Estate en contacto con la revista y compártenos tu testimonio.