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lunes, 24 de octubre de 2016

¿Cómo saber si eres un genio aunque siempre hayas sacado malas notas?

¿Cómo saber si eres un genio aunque siempre hayas sacado malas notas?

Joven se toma la cabeza mientras resuelve un examenImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionHaber sacado malas calificaciones en matemática o lengua no tiene porqué determinar tu inteligencia.
¿Te acuerdas de ese compañero de colegio que tuvo siempre las peores calificaciones? Quizá es hoy un exitoso artista o político.
O tal vez eras tú quien sufría hasta con la ecuación de geometría más sencilla pero, eso sí, nadie te ganaba metiendo goles sin ángulo durante los recreos escolares.
Ambos podrían ser unos genios no reconocidos por un sistema educativo que suele meter en un salón de clase a decenas de niños, todos distintos, para enseñarles y exigirles lo mismo.
"Si sacas notas altas, mientras te quedes en el colegio pensarás que eres muy inteligente. Pero si visitas una granja, un bosque o un teatro verás que otras inteligencias son importantes", dice Howard Gardner, sicólogo de la Universidad de Harvard, a la web Big Think, un foro especializado en contenido científico y educativo.
Angus Young, de AC DC tocando guitarraImage copyrightGETTY IMAGES
Image caption¿Puede una estrella de rock como Angus Young, guitarrista de AC/DC, ser tratado con la misma reverencia que Albert Einstein?
Gardner ganó en 2011 el premio Príncipe de Asturias por su teoría sobre las "inteligencias múltiples", la cual permite reconocer la genialidad en personas que el sistema educativo tradicional no valora o considera mediocres.
Son ocho las inteligencias que Gardner diferencia con nitidez y cada una de ellas tiene sus propios destellos de genialidad.
1. Inteligencia matemática y lógica
Todos hemos tenido algún compañero con una habilidad extraordinaria para los números y la lógica. Estos genios suelen identificar patrones, resolver y plantear problemas con facilidad.
Brillarán de manera natural si se dedican a la ingeniería, a ciertos tipos de ciencia o a la matemática pura.
Cohete despegando.Image copyrightGETTY IMAGES
Image captionNormalmente los grandes proyectos de la humanidad requieren de la combinación de varios tipos de inteligencia. Las matemáticas fueron fundamentales, por ejemplo, para la exploración espacial.
2. Inteligencia lingüística
Siempre comprenden antes que nadie el sentido de un poema o una novela. Las palabras son lo suyo.
Quienes destacan en este tipo de inteligencia navegan sobre las páginas de un libro como marineros expertos, escriben con facilidad y son el centro de atención cuando cuentan una historia.
Se desenvolverán mejor que la mayoría si se dedican a la literatura, el periodismo o a ciertas ciencias sociales.
En las pruebas de coeficiente intelectual estos dos primeros tipos de inteligencia son los que se suelen tomar en cuenta.
Sin embargo, según Gardner, existen seis más.
Varios escolares resuelven un examen en un salón humildeImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionDecenas de alumnos y un sólo examen: pese a que las habilidades de todos son distintas, los sistemas de calificación están estandarizados.

3. Inteligencia musical

Esta no es sólo la habilidad de saber apreciar la música, sino también de descifrarla e incluso crearla.
Los genios musicales se reconocen muy jóvenes por su habilidad para seguir ritmos o tocar diversos instrumentos.
Por supuesto, muchos consideran que la música es un talento y no una inteligencia.
"¿Por qué si eres bueno con las palabras eres inteligente y si eres bueno con los ritmos eres talentoso? Nadie nunca me ha respondido eso", señala Gardner.

4. Inteligencia visual y espacial

Los genios con este tipo de inteligencia dibujan con facilidad, son buenos con las manualidades y tienen un sentido desarrollado de la ubicación.
Alguien con estas habilidades destacará en la arquitectura, dibujo y algunos tipos de ingeniería. En otro sentido, marinos y pilotos de avión también la poseen.
competencia de aviones de Red Bull que deja una estela de humo mientras pasa a través de 2 conos.Image copyrightGETTY IMAGES
Image captionLas espectacular y a veces milimétrica habilidad de un piloto de avión pueden ser una muestra de genialidad.

5. Inteligencia kinestésica

Esta inteligencia está vinculada a la capacidad para controlar nuestro cuerpo en actividades físicas coordinadas y hay dos tipos.
Por un lado, están aquellos que usan todo su cuerpo para expresarse o resolver problemas, como lo pueden ser deportistas y bailarines.
Por otra parte, se encuentran aquellos que usan sólo una parte de su cuerpo, como las manos, para la creación. En otras palabras, un artesano puede ser un genio de la kinestésica aunque no sepa patear una pelota.
Simone Biles.Image copyrightAP
Image captionPotencia descomunal y explosiva: la estadounidense Simone Biles es la primera gimnasta en la historia que ganó tres campeonatos mundiales consecutivos en el programa completo.
6. Inteligencia interpersonal
Esta es la que a veces se califica como inteligencia emocional. Tienen una gran habilidad interpersonal aquellos que empatizan naturalmente con los demás, saben motivarlos, liderarlos, les es fácil trabajar en grupo y colaborar.
"Las habilidades pueden usarse de manera perniciosa también y un vendedor con gran inteligencia interpersonal puede estafarte con facilidad", apunta Gardner.
Un genio de la inteligencia interpersonal puede destacar como político, vendedor, conferencista o motivador.
Hugo Chávez con cacerola en la mano se acerca a la poblaciónImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionPocos líderes tan polémicos como Hugo Chávez. Sin embargo, en lo que tirios y troyanos suelen coincidir, es que tenía una habilidad sorprendente para movilizar a la población.
7. Inteligencia intrapersonal
Muchos de quienes son tildados de tímidos o retraídos pueden ser unos genios de la inteligencia intrapersonal.
Esta habilidad se define como la capacidad de conocernos a nosotros mismos mediante la reflexión y el autoanálisis.
Los filósofos, pensadores, teólogos e incluso especialistas en algunas ciencias sociales basan su trabajo en este tipo de inteligencia.
8. Inteligencia naturalista
¿Cuando eras niño sobrevivían las plantas que cultivabas en tus experimentos escolares? ¿Sabes distinguir con facilidad el vuelo de un águila del de un halcón?
La inteligencia naturalista es la que hizo genio a Charles Darwin, el padre de la teoría de la evolución.
Jane GoodallImage copyrightAP
Image captionLa inglesa Jane Goodall es mundialmente reconocida por sus investigaciones con chimpancés, con los cuales convivió por unas tres décadas.
Saber diferenciar variedades de animales y plantas o moverte en el campo como quien camina por la sala de su casa es una muestra de genialidad que no todos tienen.
Quienes la poseen destacan en el campo de la biología, conservación, botánica o labores vinculadas a la agricultura.
El genio que hay en ti
"Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar un árbol, creerá toda su vida que es un estúpido".
La popular frase se atribuye a Albert Einstein, una de las mentes más brillantes del siglo XX, y resume las limitaciones del sistema educativo que prioriza sólo ciertas habilidades.
Según Gardner, el hecho que haya identificado ocho inteligencias no significa que la lista esté cerrada.
Howard Gardner recibe el premio Príncipe de AsturiasImage copyrightGETTY IMAGES
Image captionEl sicólogo Howard Gardner recibiendo el premio Príncipe de Asturias en 2011. Su teoría de las inteligencias múltiples enriquece el modelo educativo al tomar en consideración nuevas potencialidades en cada individuo.
Actualmente, por ejemplo, evalúa si la habilidad para enseñar puede ser considerada una nueva inteligencia o si se debe incluir en alguno de sus ocho tipos.
Pero así sean 9, 10 o más, el aporte de esta teoría cuestiona la convención que mide la inteligencia en función a las capacidades matemática y lingüística.
En mayor o menor medida, todos tenemos una mezcla de varias de estas habilidades y nunca es muy tarde para desarrollar su potencial.

domingo, 26 de enero de 2014

Cuando el ser inteligente no es tan inteligente

Cuando el ser inteligente no es tan inteligente

Gente comprando dispositivos inteligentes
La oferta de dispositivos inteligentes se amplía por minuto.
El "jefe promotor de tecnología" de Google, Michael Jones, recientemente hizo una declaración asombrosa y audaz.
"Efectivamente, la gente de hoy en día es aproximadamente unos 20 puntos de CI (coeficiente intelectual) más inteligente gracias al buscador de Google y a sus mapas", le dijo Jones a la revista Atlantic y añadió:
"Ellos no le dan crédito a Google por eso, lo que está bien; piensan que son más inteligentes porque pueden contar con esas herramientas".
Jones es uno de los cerebros más originales detrás de Google Mapas, una herramienta cuyas últimas innovaciones incluyen algunos de los primeros mapas detallados de Corea del Norte. Como tal, está capacitado como pocos para justificar esa frase.
Según él, a través de estas herramientas tecnológicas, una "suerte de inteligencia extra está llegando a las personas".
Y está siendo distribuida de una forma tan fluida que la mayoría de la gente sólo nota su existencia cuando algo no funciona. En ese momento "sienten como si un quinto de su cerebro fue extirpado".

No más desorden

Teléfono inteligente
El primer teléfono inteligente apareció en 1997 y no ha parado de evolucionar desde ese momento.
"Inteligente" es una de las palabras icónicas de nuestros tiempos.
Cuando el primer "teléfono inteligente" apareció en 1997, cortesía de la firma sueca Ericsson, la etiqueta fue cuidadosamente elegida para significar un evolucionario paso hacia adelante:
La transición de una herramienta pasiva, usada para hacer y recibir llamadas, a un dispositivo interactivo que ofrecía -según las palabras impresas en su empaque original- no solo un "cuaderno de notas/libro de direcciones/calendario, sino también la entonces milagrosa promesa de "voz/correo electrónico/mensajes de texto/internet en el bolsillo de cada uno".
Hoy, como señala la frase de Jones, "inteligencia" sugiere un tipo particular de sofisticación aportada por las máquinas en la vida cotidiana: la sofisticación de herramientas que aumentan sin esfuerzo nuestras capacidades de pensar y actuar a tal punto que pensamos que nos estamos volviendo más inteligentes.
Los "20 puntos de CI" que Jones dice han sido aportados por el buscador de Google y sus mapas son sólo el comienzo.
Desde autos inteligentes a ciudades inteligentes, pasando por lentes inteligentes y refrigeradoras inteligentes, vivimos en una época en la que cada faceta del mundo manufacturado vendrá muy pronto con su propia y útil cuota de inteligencia artificial.
Para los grandes defensores de la tecnología, todo esto es para mejor.
Dispositivos más inteligentes implican gente más inteligente, comportamientos más inteligentes, y menos de esa incompetencia desordenada que nos lleva a perdernos, chocar autos o quedarnos sin leche.

Los riesgos de lo inteligente

Para otros, en cambio, "inteligente" es una palabra peligrosa, una que amerita un determinado tipo de miedo: el hecho de que construir un mundo inteligente sea algo extremadamente estúpido.
Cada año, la revista Edge le formula una sola pregunta a algunas de las mentes más brillantes del mundo. Su elección de 2013 fue la alegre "¿de qué deberíamos preocuparnos?".
Para el controvertido experto en tecnología Evgeny Morozov, la mejor respuesta es la palabra "inteligente" en sí misma.
"Toda esta fascinación por lo inteligente va a convertir nuestro entorno en algo más plástico y programable", respondió Morozov y agregó:
"Se va a volver también muy tentador descartar las imperfecciones -¡solo porque podemos!- de nuestras interacciones, nuestras instituciones sociales, nuestras políticas... Si los solucionadores de problemas pueden lograr que recicles a través de un juego, ¿se van a molestar en la opción menos efectiva de interesarte en un razonamiento moral?".
Morozov rechaza el razonamiento de que los dispositivos nuevos automáticamente vuelven a la gente más inteligente.
Por el contrario, él sugiere que una ignorancia particular merodea en el razonamiento de que las "imperfecciones" deberían ser borradas de nuestra existencia, especialmente porque esas imperfecciones son un elemento crucial que nos hace más resistentes, creativos y éticamente responsables en primer lugar.
"Cegados por la fascinación de nuestras herramientas, podemos olvidar que algunos problemas y algunas imperfecciones son el precio normal de aceptar el contrato social de vivir con otros seres humanos, de tratarlos con dignidad y de asegurar que, en nuestra reciente búsqueda por la sociedad perfecta, no le cerramos la puerta al cambio".

Criatura antifrágiles

En este aspecto, las críticas de Morozov se superponen con otra palabra contemporánea muy significativa: "fragilidad".
Casa inteligente
El adjetivo "inteligente" se aplica ahora a decenas de objetos, desde teléfonos a casas.
Como dice el autor del libro "Cisne Negro", Nassim Nicholas Taleb, en su texto de 2012 "Antifragilidad", un sistema frágil se rompe fácilmente bajo la presión de resquebrajamientos e irregularidades no esperadas.
El sistema financiero global fue uno de estos sistemas en la crisis de 2008, con sus conjeturas cerradas sobre los riesgos y la serie en cascada de malas deudas.
"Antifragilidad", por contraste, describe un sistema que es capaz de desarrollarse en la incertidumbre, y que no colapsará por circunstancias que sus diseñadores no anticiparon.
Para Taleb, los humanos son naturalmente criaturas "antifrágiles". Nuestras mejores cualidades, desde la creatividad a la compasión, están alimentadas por ciertas cantidades de estrés, desorden e incertidumbre, y son desafiladas por excesivas facilidades y aislamiento de las consecuencias.
Si vamos a crecer como personas, dice Taleb, debemos experimentar la sorpresa, la derrota y la desilusión, y no ser seducidos por la idea de que todas las consecuencias han sido anticipadas en nuestro nombre.
Esto, para él, "es la tragedia de la modernidad, como los padres neuróticamente sobreprotectores, aquellos que tratan de ayudarnos son los que usualmente nos lastiman más".

Colapso digital

Conferencia de Google Mapas
Los mapas de Google son una de las herramientas digitales más atractivas.
El daño no solo yace en el fracaso del desarrollo personal. La paradoja central de las tecnologías "inteligentes" es que el poder que ofrecen viene de la mano con una vulnerabilidad sin precedentes.
Mientras más compleja se vuelve la infraestructura global para sostener las herramientas y los servicios más básicos en nuestras vidas, más vulnerable se torna a crisis inesperadas -desde cortes de energía a tensiones sociales- y más vulnerables nos volvemos nosotros en el camino.
Nada de eso niega la utilidad de los mapas de Google como herramientas, o la alegría de vértigo de explorar lugares como Dakota del Sur o Corea del Norte a través de servicios como Google Earth.
Tecnologías inconcebibles un par de décadas atrás hoy se encuentran en las manos de millones. Y esas manos se aferran con alegría a sus teléfonos inteligentes.
Es lo que esas manos hacen o dejan de hacer lo que realmente importa, y cuál es el precio detrás de los beneficios de cada uno de estos dispositivos.
Lo sucedió en el mundo de las finanzas, quizás pase en el mundo tecnológico. Si los grandes edificios digitales se caen -aunque sea temporalmente- serán aquellos que más dependen de estas herramientas los que terminen pareciendo más estúpidos.
Pero todos corremos el riesgo de no hacer un análisis crítico de la vida inteligente, de un tejido social hecho a máquina que, con solo presionar un botón o cortar un cable, puede deshacerse por completo.