viernes, 8 de agosto de 2008

Travestis organizan una cooperativa textil como alternativa a la prostitución


(EFE)En una experiencia inédita en el mundo, unos travestis de Argentina han creado una cooperativa con la que, más allá de confeccionar productos textiles, buscan cambiar el tópico de que su único modo de supervivencia es la prostitución.

La Cooperativa de Trabajo "Nadia Echazú", llamada así en homenaje a una activista del colectivo homosexual fallecida en 2004, cuenta con el respaldo de las Madres de Plaza de Mayo y tres organismos estatales.

"La cooperativa está integrada por chicas que han empezado a ser descartadas por el sistema de la prostitución porque tienen determinada edad", explica a Efe una de sus integrantes, Marlene Wayar.

Pero el "sueño" de quienes participan del proyecto "es poder rescatar a chicas que no ingresaron al círculo de la prostitución, que tienen 12 o 13 años" y necesitan encontrar alternativas, según Wayar.

En la cooperativa -que funciona en una vivienda adquirida a partir de un crédito del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social- una treintena de hombres travestidos reciben capacitación desde el mes pasado en cuatro áreas: informática, administración y ventas, además de costura, corte y confección.

"La idea es que dentro de un año este grupo empiece con la producción, que otras treinta chicas arranquen con la capacitación y este sistema se mantenga así durante al menos cinco años", dice Marlene, coordinadora general de la agrupación Futuro Transgenérico.

Mientras, siete travestis sentadas alrededor de una "mesa de corte" participan de una clase sobre marcas en la sala "Madres de Plaza de Mayo", organización de derechos humanos cuyo apoyo a esta iniciativa fue "esencial", explica una de ellas.

En la habitación contigua, que también hace las veces de aula, donde se imparte capacitación sobre informática, una de las alumnas reconoce que cuando se sentó frente al ordenador debieron enseñarle incluso "a mover el ratón".

La capacitación corre por cuenta del Ministerio de Trabajo, mientras que el de Desarrollo Social aportó máquinas de coser, lo que lleva a Marlene a sostener con orgullo que la cooperativa logró "articular a varios compartimentos estancos del Estado para un objetivo común".

Está previsto que el taller textil se instale en la terraza de la sede de "Nadia Echazú", que funciona en una casa de Avellaneda, una populosa zona de la periferia de Buenos Aires plagada de fábricas cerradas y viviendas humildes.

Cuando comience la producción, se confeccionarán sábanas, manteles y cortinas que la cooperativa intentará vender "en grandes cantidades a hoteles o al mismo Estado, para hospitales o asilos de ancianos", detalla Marlene, de 39 años.

"Una vez que logremos sustentabilidad económica empezaremos a volar porque las chicas tienen más ganas de hacer ropa interior o alta costura que sábanas, pero antes de nada tenemos que estar diestras con un producto para salir a competir", remarca.

A juzgar por las doscientas travestis que se han inscrito en una lista de espera, a la cooperativa no le faltará personal y Marlene aclara que "cada chica va a trabajar las horas necesarias, por un precio justo" y en un hábitat agradable.

Según un reciente estudio de la comunidad, en los últimos cinco años en Argentina fallecieron 592 travestis y sus principales causas de muerte fueron el sida, el asesinato y las cirugías clandestinas.

"El impacto social más exitoso de este proyecto sería hacerle entender a la gente y a las mismas chicas que la prostitución no es nuestro lugar natural, que podemos buscar otras alternativas que conllevan esfuerzo y trabajo también y vale la pena intentarlo", reflexiona Marlene.

Además, atribuye a "la praxis latinoamericana" el hecho de que una iniciativa de estas características haya surgido en Argentina y no "en lugares donde podría haber sucedido antes, como Estados Unidos o Europa, que tienen impuesto un sistema de concepciones mucho más ajustado y tiene que ver con estrategias individuales".

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